En su boda, Samantha y Mike lograron retroceder en el tiempo por un día. Un gran acierto fue la elección del original escenario, sin duda la estación de trenes de Loughborough fue el marco perfecto para esta boda tan especial.
A sugerencia de unos amigos, los novios y los invitados decidieron vestires con ropa de los años 40 y durante la boda se repartieron premios a aquéllos que iban mejor caracterizados.
Los novios iban perfectos. No me digáis que la novia, con un vestido vintage, su estola de visón y un maravilloso ramo de calas no parecía sacada de un cuadro de Tamara de Lempicka.
En fin chicas, no sé vosotras pero lo que es yo ya estoy llamando a RENFE para reservar el ave (o cualquier tren regional, tampoco voy a ponerme exigente).
Vía: Love my Dress
Fotos: Danielle Benbow que tuvo la gran suerte de estar en el lugar oportuno en el momento oportuno