Me gustan las cosas imperfectas. No es que no disfrute viendo esas bodas espectaculares, con vestidos de ensueño y un montaje digno de Broadway, pero con el tiempo he aprendido que es en las cosas menos planeadas donde yo soy capaz de relajarme y disfrutar realmente. Por ello, mientras hacía el post de la superboda, sabía que una parte de mi necesitaba compensar semejante derroche de glamour con algo más relajado y familiar, pero no por ello menos especial.
La boda de Christina y Paul fue espontánea, sin planes al milímetro, apenas decorada y una comida sencilla. La lluvia, en vez de estropear la boda, consiguió que las fotos fueran increíbles.
El novio (diseñador gráfico) se encargó de hacer las invitaciones y los programas de la boda, nada típico, nada ñoño y con un toque masculino poco frecuente en el mundo bodil que me encanta.ohhhh |

Acostumbrada a las típicas fotos de la novia y las amigas arreglándose, me ha gustado mucho ver estas fotos del novio y los amigos preparándose para la boda.
¿Quién no ha vivido este momento etiqueta? |
Fue una ceremonia llena de paraguas (lo reconozco un toldo para los invitados no hubiera estado mal).
Cuando vi el vestido de la novia pensé que era mono, cuando leí que le había costado....prepararos....¡15 dólares! pensé "chica, tú tienes que estar en mi blog".
No sé a qué estarían jugando los invitados pero parece divertido |
¡Vaya!. Yo tengo una foto "igual" saliendo de marcha con mis amigas |
La pizza es una de mis comidas favoritas (junto a los huevos fritos con patatas), así que cuando vi que de cena sirvieron pizzas hechas al momento en horno de piedra me volví loca, ya puede rezar mi familia para que no encuentre yo una empresa que haga lo mismo en mi ciudad.
En fin, yo sé que esta boda es muy diferente a aquellas a las que solemos ir en España pero a mi hubiera encantado estar invitada.
Vía: Green Wedding Shoes y las fotos son de Sergio Mottola